CIUDAD DE MÉXICO.– La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, afirmó categóricamente que existe el riesgo de una intervención extranjera en los procesos electorales del país. Ante este escenario, defendió la reciente reforma constitucional aprobada por el Congreso de la Unión e insistió en la necesidad de regular de forma estricta los mecanismos legales para acreditar una eventual injerencia externa.
La mandataria sostuvo que el debate actual no busca favorecer de ninguna manera al gobernante Movimiento Regeneración Nacional (Morena), sino blindar la soberanía electoral de la nación.
“Sí, sí puede haber un riesgo de una intervención extranjera en las elecciones en México”, alertó.
El caso de MCCI como antecedente de financiamiento externo
Para argumentar su postura, Sheinbaum Pardo recordó que México ya cuenta con antecedentes de financiamiento internacional con impacto político directo. Como ejemplo, citó los señalamientos que tanto su administración como la del expresidente Andrés Manuel López Obrador han lanzado contra la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).
“Se demostró en el caso de Mexicanos Contra la Corrupción… que fueron financiados por instituciones de Estados Unidos a través de la embajada que de una u otra forma apoyaban a un candidato o a una candidata”, aseveró.
Oposición acusa intento de consolidar el poder; la presidenta responde
Las declaraciones de la titular del Ejecutivo federal se dan luego de que las cámaras legislativas aprobaran incluir en la Carta Magna la intervención extranjera como una causa grave para anular elecciones. Dicha modificación ha desatado duras críticas por parte de los partidos de oposición, quienes acusan al oficialismo de fabricar un argumento legal para consolidar ventajas políticas y perpetuarse en el poder.
Al respecto, Sheinbaum calificó estas acusaciones como falsas y apuntó que la defensa del voto libre de influencias externas debería ser un consenso de todas las fuerzas políticas.
“No hay nada más falso que eso… Quien vota en contra de esta propuesta pues parece que está a favor de que haya injerencia extranjera en las elecciones en México”, reviró.
No obstante, la presidenta reconoció que el principal desafío del Estado mexicano radicará en el diseño de las leyes secundarias, donde se deberán establecer criterios claros e irrefutables para demostrar cuándo existió una injerencia indebida, evitando así interpretaciones discrecionales o valoraciones subjetivas.
“El asunto es cómo muestras que en efecto hubo intervención extranjera en una elección y eso tiene que venir en la ley de manera muy clara”, puntualizó, tras detallar que corresponderá a la legislación secundaria definir las características precisas que acrediten el agravio.










