La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) presentó una propuesta para convertir La Constancia Mexicana en un museo textil especializado, con el propósito de rescatar este emblemático complejo industrial, preservar su legado histórico y sentar las bases para que, en el futuro, pueda aspirar a formar parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
El proyecto fue elaborado por el investigador Humberto Morales Moreno, quien diseñó una propuesta de museografía y museología para dar un nuevo uso al inmueble. De acuerdo con la BUAP, la iniciativa se desarrolla en conjunto con la Sociedad Mexicana de Conservación del Patrimonio Industrial y ya fue entregada al Gobierno del Estado para su valoración.
La propuesta contempla labores de limpieza, saneamiento, restauración y acondicionamiento de diversas áreas del complejo para convertirlas en espacios dedicados a la conservación y difusión de la historia de la industria textil en México. Asimismo, busca destacar la importancia que tuvo La Constancia Mexicana en el desarrollo económico e industrial del país durante el siglo XIX.
Como parte del proyecto, se tomó como referencia el caso de la antigua fábrica de New Lanark, en Escocia, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, con la intención de adaptar ese modelo de conservación y aprovechamiento cultural al contexto poblano.
Además, especialistas en historia, arquitectura y patrimonio, junto con estudiantes y egresados universitarios, participarán en la documentación del valor histórico del inmueble y en la recopilación de testimonios de extrabajadores y personas vinculadas con La Constancia Mexicana. Esa información permitirá fortalecer el expediente sobre el significado histórico, social y cultural del sitio, uno de los criterios que considera la UNESCO en sus procesos de evaluación.
Fundada en 1835 por el empresario Esteban de Antuñano, La Constancia Mexicana es considerada la primera fábrica textil mecanizada de América Latina. Su construcción a un costado del río Atoyac permitió aprovechar la energía hidráulica para operar la maquinaria, convirtiéndola en uno de los principales motores del desarrollo industrial de Puebla. Actualmente, el complejo alberga espacios culturales y museísticos, aunque especialistas consideran que un proyecto integral de conservación contribuiría a fortalecer su reconocimiento nacional e internacional.










