El enorme reto de Morena y del gobernador, Alejandro Armenta, para ganar las elecciones intermedias del 2027 en la zona metropolitana, es garantizar piso parejo entre todos los aspirantes para evitar una fractura interna.
Y es que dar el banderazo de salida a los aspirantes, sin terminar el primer año del alcalde Pepe Chedraui, parece sumamente precipitado porque meten presión a los aspirantes.
Sin embargo, las ansias se apoderaron entre los aspirantes de Morena y decidieron empezar la sucesión muy adelantada y eso conlleva escenarios de confrontación, guerra sucia y golpes bajos con mucho tiempo de antelación.
El alcalde Pepe Chedraui apenas llegará a su Primer Informe en octubre próximo y Laura Artemisa García, líder del Congreso, y José Luis García Parra, jefe del Gabinete del Gobierno del Estado, ya le pisan los talones, desde hace más de dos meses.
Y lo hacen porque en la mente de los tres aspirantes más fuertes como son Pepe Chedraui, Laura Artemisa y José Luis García Parra está la gubernatura en el 2030.
Para los tres, el ganador o ganadora de la candidatura al Ayuntamiento de Puebla tiene el pase directo para ser el candidato o candidata de Morena para la gubernatura en el 2030.
Eso es realmente lo que está en juego.
Pero podría ser un grave error para Morena porque falta mucho tiempo y muchas circunstancias.
Ya veremos en qué termina, pero el camino de la ruptura no es tan lejano en Morena.
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