CIUDAD DE PUEBLA, PUE. (17 de marzo, 2026) – Con una explosión de color, entusiasmo y espíritu deportivo, se inauguró oficialmente el Mundialito Escolar 2026 en Puebla. Esta edición ha marcado un hito histórico al registrar la participación de más de 130 equipos representantes de diversas instituciones educativas, consolidándose como el torneo infantil y juvenil más importante del estado.
El evento no solo busca la competencia en la cancha, sino fomentar valores de sana convivencia, disciplina y activación física entre la niñez y juventud poblana.
Participación récord: Escuelas públicas y privadas unidas
La respuesta a la convocatoria superó todas las expectativas de los organizadores. El torneo reúne a miles de estudiantes que, portando con orgullo los colores de sus instituciones, compiten en diversas categorías:
-
Equipos inscritos: Más de 130 escuadras de nivel básico y media superior.
-
Sedes: Los encuentros se desarrollarán en los principales centros deportivos de la capital y la zona metropolitana, los cuales han sido acondicionados para recibir a los jugadores y sus familias.
-
Inclusión: Participan tanto escuelas públicas como colegios particulares, eliminando barreras y uniendo a la comunidad escolar a través del fútbol.
Dinámica del torneo: El sueño mundialista
Para elevar la emoción de los participantes, el formato del torneo emula la Copa del Mundo profesional. Cada institución educativa representa a una nación diferente, lo que permite a los alumnos no solo jugar fútbol, sino aprender sobre la cultura y geografía de otros países.
Más allá del deporte: Impacto social
Durante la ceremonia de apertura, autoridades locales y directivos escolares subrayaron que el Mundialito es una herramienta de transformación:
-
Prevención: Aleja a los jóvenes de conductas de riesgo mediante el deporte.
-
Detección de talento: Visores de clubes profesionales estarán presentes en las fases finales para identificar a las futuras promesas del balompié poblano.
-
Convivencia familiar: Los fines de semana de partidos se convierten en puntos de encuentro para padres, maestros y alumnos, fortaleciendo el tejido social.










