PUEBLA, Pue. — A pocos días de que concluya el 2025, la tradición de las 12 uvas, las maletas en la calle y la lista de propósitos cobra fuerza. Sin embargo, más allá de la superstición, estas prácticas pueden ser herramientas psicológicas poderosas para el éxito personal si se realizan con el enfoque correcto.
La Dra. Zaira Rosas Lara, coordinadora de Medios Universitarios de la IBERO Puebla, explica que los rituales de fin de año son valiosos para ordenar pensamientos, cerrar ciclos y definir metas con claridad.
Claves para que tus propósitos no se queden en el papel
Para que estas prácticas realmente orienten tus acciones en 2026, la académica recomienda pasar de los deseos vagos a las metas concretas:
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Especificidad ante todo: Las metas generales suelen postergarse. La Dra. Rosas sugiere cambiar frases como "hacer ejercicio" por objetivos delimitados como "ejercitarme tres veces por semana". Esta estructura permite evaluar el progreso de forma realista.
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Reconocimiento de logros: Antes de planear el futuro, es vital agradecer y valorar lo alcanzado en el año que termina. Reconocer el camino recorrido fortalece la mente y genera una disposición positiva para enfrentar nuevos retos.
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Amabilidad con uno mismo: La especialista subraya que no cumplir el 100% de los propósitos es normal. Vivir el proceso con autocompasión y valorar los pequeños avances ayuda a mantener la motivación incluso en momentos de incertidumbre.
El ritual como un "mapa de ruta"
Escribir lo que se desea dejar atrás o visualizar las metas del nuevo ciclo ayuda a la mente a enfocarse. Para la académica de la IBERO, los rituales decembrinos funcionan cuando se convierten en un ejercicio de introspección que otorga intención a nuestras acciones diarias.
"Reconocer los avances —por pequeños que sean— ayuda a mantener una perspectiva positiva y motivadora", concluye la Dra. Rosas Lara, invitando a la ciudadanía a ver en estas fechas una oportunidad para el bienestar emocional y el crecimiento personal.










