"No llegamos todas, Claudia": El grito de justicia que sacudió a Puebla este 8M

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Movilización por el 8M en Puebla. Foto: Gran Angular.

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CIUDAD DE PUEBLA, PUE. – La capital poblana no solo marchó este domingo; gritó por las que ya no tienen voz. En una movilización masiva que entrelazó el morado de la lucha y el verde de la resistencia, cientos de mujeres convirtieron el 8M en un juicio social contra la violencia feminicida que arrebata la vida a 11 mexicanas cada día.

Una marea de sororidad en el Paseo Bravo

Desde las 13:00 horas, el reloj de “El Gallito” fue el epicentro de una reunión generacional. Estudiantes, madres buscadoras y colectivas diversas se agruparon en un contingente que avanzó con paso firme sobre la Avenida Reforma.

Lejos de la hostilidad, la marcha encontró un eco de solidaridad en la ciudadanía. A lo largo de Juan de Palafox y Mendoza, mujeres comerciantes se convirtieron en aliadas silenciosas, saliendo de sus negocios para repartir vasos de agua y muestras de apoyo, recordándole a las manifestantes que su exigencia es compartida por la sociedad poblana.

El pase de lista: "¡Presente!" en el corazón de la herida

El clímax de la jornada ocurrió frente a la Fiscalía General del Estado (FGE), donde la energía de la protesta se transformó en un solemne acto de memoria. En las puertas de la dependencia que acumula expedientes y promesas, las colectivas realizaron un desgarrador pase de lista:

  • Ingrid Escamilla, Debanhi Escobar, Mara Castilla, Monserrat Benavides, Michelle Becerra, Fátima Quintana…

A cada nombre, un rugido unísono de “¡Presente!” sacudió el aire. El mensaje fue directo y contundente hacia el poder ejecutivo: “No llegamos todas, Claudia”, una frase que resonó mientras las vallas de la Fiscalía se cubrían con fichas de búsqueda y veladoras que iluminaban la exigencia de justicia.

Para las voceras de los colectivos, este 8 de marzo no fue una conmemoración, sino una denuncia técnica y política. Criticaron que, tras los discursos de protección, la realidad en Puebla sigue siendo la de carpetas de investigación sin resultados y una violencia de género que obliga a las mujeres a ser sus propias guardianas.

La movilización concluyó dejando claro que, mientras la justicia sea una asignatura pendiente en la entidad, las calles de Puebla seguirán siendo el refugio y el altavoz de quienes se niegan a olvidar a las víctimas de feminicidio.

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